E . V . I . L
(ejército videasta latinoamericano)

Archive for January, 2008

Carta al Presidente Chávez- William Ospina- Colombia.

Tuesday, January 29th, 2008

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William Ospina está considerado como uno de los poetas y ensayistas más destacados de las últimas generaciones y sus obras son mapas eruditos de sus amores literarios, acompañados de declaraciones ideológicas sobre la historia y el mundo moderno.

Carta del escritor William Ospina al Presidente Chávez

Lunes 21 de enero de 2008

Señor Presidente: Siempre he pensado que, a diferencia de lo que sostiene el gobierno colombiano, lo que hay en Colombia es un conflicto armado que tiene que ser resuelto por la vía de una negociación política.

Siempre he pensado que, sin borrar por ello los numerosos crímenes
que han cometido y que siguen cometiendo, los guerrilleros tuvieron en sus primeros tiempos una razón política para su insurgencia.

Siempre he creído que el Estado colombiano se equivocó desde el comienzo en el manejo que le ha dado a ese conflicto. El propio gobierno actual, por la voz del Presidente de la República, ha admitido que una de las causas de la existencia de las guerrillas fue la irresponsabilidad del Estado, su falta de decisión para garantizar los derechos de la comunidad, la falta de presencia estatal en muchas regiones del país.

Creo que desde hace muchas décadas la exclusión, la falta de oportunidades, un régimen de privilegios para unos sectores y de desprotección para muchos otros, favorecieron el que en Colombia se apelara a la violencia para dirimir los conflictos de todo tipo.

El gobierno actual ha declarado repetidas veces que está haciendo un esfuerzo serio por corregir todo lo que no supieron enfrentar otros gobiernos durante mucho tiempo, y creo que es verdad que hay un esfuerzo de autoridad, de administración, de justicia. Nadie puede hoy desconocer que en Colombia ha disminuido la violencia, el secuestro, las masacres, y que se siente una presencia más decidida de las fuerzas estatales en el territorio.

Sin embargo, estamos lejos de haber accedido a una democracia como la que verdaderamente necesitamos. Todavía en las regiones el sistema electoral es presa de toda suerte de presiones y de violencias, muchos partidarios del gobierno actual han sido también partidarios del paramilitarismo, que produjo en los últimos veinte años en Colombia un verdadero holocausto, y muchos otros son cómplices de vastos e intrincados fenómenos de corrupción.
Creo por ello que no estamos en condiciones de decir que la nuestra sea una democracia ejemplar, y que no hay motivos para criticarla. Es más, el propio Presidente de la República ha negado con su discurso muchas de las cosas que predica en su ideario político, pues ha sido capaz de acusar de guerrilleros y de bandidos a miembros del Congreso elegidos por la voluntad popular, que no hacen otra cosa que cumplir con su derecho de ejercer la oposición, ateniéndose a las normas constitucionales.

En esas condiciones es justo que haya quien dude todavía de que el Estado colombiano haya sido capaz de reformar sus viejas prácticas excluyentes y corruptas, que incluso apelaron abiertamente a la violencia para perseguir y acallar a la oposición. Nadie ignora que el Frente Nacional, que le dio paz a Colombia por quince años, se la quitó después por treinta, pues fue la incubadora de muchos de los males contemporáneos: estimuló con su clausura de la democracia el crecimiento de fuerzas insurgentes, abrió camino a la corrupción, al volver el Estado el contubernio de un bipartidismo que no se fiscalizaba, y estimuló nuevamente, como en tiempos de la primera violencia, la práctica de la justicia privada, mediante el apoyo a las autodefensas que degeneraron en toda suerte de fenómenos paramilitares.

Hay importantes intelectuales que piensan que en momentos en que un Estado está emprendiendo su transformación hay que ayudarle acallando las críticas y celebrando sólo cada uno de sus avances. Yo creo que ese es un proceso equivocado. Cuando han sido tantos y tan largos los males, la democracia sólo se abre camino si cada ciudadano comprende que los avances democráticos no son graciosas concesiones del Estado a los ciudadanos sino derechos largamente postergados, y es más necesario que nunca señalar los errores para hacer madurar a la comunidad en el conocimiento de sus derechos.

Durante treinta años, desde el comienzo del Frente Nacional, Colombia no hizo más que acumular problemas que nadie resolvía. Las guerrillas de las Farc, del Eln, del Epl, del M-19, el narcotráfico, la corrupción, los paramilitarismos, fueron el balance de esa época de mediana actividad administrativa pero de total ineptitud política para enfrentar los problemas y encontrarles soluciones democráticas.

La primera prioridad de las soluciones políticas es garantizar la mayor tranquilidad ciudadana posible. Aquí en cambio se vio la guerra como el único mecanismo para manejar unos problemas que tenían causas objetivas, que tenían, por decirlo así, una primitiva justificación política.

¿Quién podrá negar hoy que todas esas guerrillas nacían de un Estado excluyente y de una sociedad autoritaria en la que no se acababa de creer en los derechos de los ciudadanos, en que se negaban los derechos de los sindicalistas, los argumentos de los estudiantes, los reclamos de los campesinos, y todo era descalificado torpe y gratuitamente como agitación y como terrorismo?

Por ese camino se empujó a muchos sectores a sucumbir en manos del resentimiento, y se agravó el odio que esos campesinos y esos rebeldes sentían frente al Estado. Más grave aún: década tras década se alimentaron con recelos recíprocos los odios hasta convertir unos conflictos menores en una guerra gigantesca, que no deja de existir por el hecho de que algunos le nieguen ese nombre.

El gobierno colombiano afirma que en los últimos cinco años entre cincuenta y setenta mil guerreros enfrentados a la ley se han desmovilizado. ¿No debería eso hacernos pensar a los colombianos que hemos vivido un conflicto, que de verdad hemos pasado por una crisis muy profunda, y que algunos de los elementos motivadores de esa crisis no han sido removidos todavía?

Ahora bien, en días pasados, y movido, estoy seguro, por su voluntad de ayudar a Colombia a superar sus problemas, usted, señor Presidente, ha afirmado dos cosas sobre las que pienso que es necesario meditar.

Primero, ha declarado que se debe reconocer la existencia del conflicto, e incluso el carácter de ejércitos insurgentes de las Farc y del Eln. Tal vez sea verdad, porque creo que sólo reconociéndolos como adversarios políticos es posible negociar políticamente con ellos. Pero está claro que el primer paso tendrían que darlo las guerrillas mismas, dejando en libertad a todos los secuestrados que mantienen en condiciones infrahumanas, y demostrando que acogen, no como una imposición exterior sino como una convicción íntima, las normas del Derecho Internacional Humanitario.

Su segunda declaración, señor Presidente, es más discutible. Ha dicho usted que las Farc tienen un proyecto político bolivariano que en Venezuela es respetado. Allí me veo en la obligación de disentir. Si usted llama bolivariano a su propio proyecto, me parece que comete un grave error al compararlo con el de las Farc. Porque hasta donde yo lo advierto, el proyecto bolivariano de Venezuela ha sido siempre un proyecto democrático, que no ha ejercido violencia contra el Estado ni contra la sociedad venezolana. Las Farc y el Eln le deben a Colombia demasiados muertos y demasiados secuestrados, demasiados asaltos a las aldeas y demasiada crueldad e insensibilidad, como para que puedan equipararse a un proyecto mucho más respetuoso de la sociedad y de la comunidad como es el proyecto de la República Bolivariana de Venezuela.

Yo ignoro si usted y su movimiento están logrando transformar para bien a la sociedad venezolana; sé que lo han intentado con instrumentos legítimos, apelando a las mayorías, sin atropellos y sin violencia, y eso me merece todo el respeto.

Tal vez si las guerrillas cambiaran sus métodos y sus propósitos podrían aspirar algún día a ser reconocidas como una alternativa política por la sociedad. Pero yo no puedo ver hoy a las guerrillas colombianas como proyectos de civilización. Siento que la lucha de cuatro décadas los ha endurecido, los ha envilecido, y los ha alejado demasiado de la sensibilidad popular. Es más, sus principales víctimas suelen ser los sectores populares.

Si pienso que el conflicto colombiano debe ser resuelto por medio de una negociación política no es porque piense que las Farc son una alternativa de civilización para Colombia. Es porque sé que su derrota militar es improbable, y que Colombia tendría que invertir una parte considerable de su trabajo y de su producción, una parte vital de su riqueza, para combatir por décadas a una guerrilla que no está en condiciones de tomarse el poder pero sí de impedir el progreso de la comunidad, la inversión en educación, en salud, en vías, en modernización, en protección de la naturaleza.

Es más, me atrevo a decir que muchos de los que siguen sosteniendo que la alternativa frente a las guerrillas es la guerra sin cuartel, sin descontar que haya algunos ingenuos que crean en la posibilidad de esa victoria, en realidad son personas y sectores interesados en que el Estado colombiano siga gastando todos sus recursos en una guerra estéril, para que no pueda enfrentar otros males que nos carcomen y nos desgastan, como el narcotráfico, por ejemplo. Para decirlo con todas sus sílabas, pienso que hay quienes se benefician de la guerra, quienes pescan en río revuelto, y son los que más le echan fuego a un conflicto que podría resolverse de otra manera.

El colombiano no es un insoluble conflicto religioso como en Oriente, ni un conflicto cultural como el que vagamente alimenta el terror de ETA, es un conflicto económico y político con un sustrato cultural perfectamente corregible en el marco de una negociación que incluya educación, promoción, integración social y formación en valores ciudadanos. Es más, creo que la negociación es necesaria precisamente porque sé que veinte mil hombres en armas no podrán apoderarse de una nación de cuarenta millones de personas que tienen sus esperanzas puestas en otros proyectos personales y sociales.

Casi cualquier negociación verdaderamente patriótica y pragmática en términos económicos y políticos será menos ruinosa que una guerra interminable.

Por eso pienso que usted no puede confundirse. Usted, señor Presidente, puede mediar para que la negociación política se dé. Pero no creo que le convenga echar sobre los hombros de su movimiento pacífico y democrático todos los crímenes inexplicables de una guerrilla endurecida e insensible. Por ello su discurso debe ser más reflexivo. Esas cadenas con las que los guerrilleros cargan a los secuestrados en las selvas no tiene por qué asumirlas un proyecto como el de la República Bolivariana, que hasta ahora se ha caracterizado por su vocación pacífica y por su espíritu democrático. De una total claridad en ese sentido depende el que usted pueda ayudar de verdad a Colombia a superar su conflicto de casi medio siglo. Reciba un saludo cordial de un colombiano que lo respeta y que lo admira.

NO PUEDO VER HOY A LAS GUERRILLAS COLOMBIANAS COMO PROYECTOS DE CIVILIZACIÓN.

LA BANDA DE FREDY

Wednesday, January 16th, 2008

!! COMING SOON A NICARAGUA!!

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La Banda de Fredy es un colectivo de artistas del sur-occidente colombiano, en su mayoría egresados de la Universidad del Valle, con una amplia trayectoria en la escena nacional e internacional, con experiencia en montajes de obras de amplio formato, cumbres de la dramaturgia universal: Fausto de Goethe, El Tío Vanya de Chejov, El Mercader de Venecia de Shakespeare, El Malentendido de Camus, y Santa Juanta de Shaw son algunas de las obras actuadas por sus integrantes.

El nombre del grupo está inspirado en los grupos delictivos colombianos de reciente aparición que se autodenominan bajo el nombre de su cabecilla. Sin pretender hacer una apología del delito, sino todo lo contrario plantear la actividad artística como una alternativa de sana recreación y de fortalecimiento de una identidad nacional, pero que también genere reflexión y crítica frente a las políticas de un mundo capitalista y utilitarista.

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Manuel Viveros, Néstor Duran, Marleyda Soto y Jhonny Muñoz  son algunos de los integrantes del grupo.

RETRATOS CON TELÓN - COURTAIN PORTRAITS. 2000

Sunday, January 6th, 2008

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“Agustín Flores José”. Managua, July 19 th, 2000.


A partir del año 1997, y en los años siguientes, Ernesto Salmerón, cada 19 de julio, el día de la Revolución, sacaba fotografías en blanco y negro de la gente en las calles de Managua, de las que, a continuación, iba a formarse el proyecto cada vez más amplificado Auras de Guerra. En el principio, no estaba contento con aquellas fotografías, ya que se parecían demasiado a las publicadas en los medios de comunicación masivos. Por tanto, decidió hacer uso de una artimaña y utilizó un telón oscuro, delante del cual pudieron presentarse los hombres como en una escenificación. Con ello, sin embargo, se sirvió conscientemente de un método tradicional dentro de la fotografía de retratos latinoamericana comercial, esto es sacar a gente delante de un telón que parece plisado y fuera de lugar. 16 de las fotografías se pueden ver en la exposición AURAS DE GUERRA: intervenciones dentro del espacio público revolucionario nicaragüense en las galerías Minoriten de la ciudad de Graz.

Esa serie de obras fotográficas sacada en el año 2000 en la antigua Plaza de la Revolución lleva, por lo demás, el título Retratos con Telón. Salmerón había prometido a los retratados entregarles las fotografías el 31 de julio, pero sólo cinco personas llegaron a la cita fijada.
Para el 25 aniversario de la revolución, el 19 de julio de 2004, Ernesto Salmerón había preparado 5000 carteles, de los que, por de pronto, logró entregar 3000 en el área de la nueva catedral de Managua y luego en la Plaza Juan Pablo II. Justo ese día fue publicado un acuerdo entre la iglesia católica y el FSLN bajo el mando de Daniel Ortega; lo que, entre otras cosas, provocó el hecho de que Ernesto Salmerón iba a estar confrontado con enormes obstáculos al momento de repartir los carteles. El cartel estaba impreso por ambos lados. Un lado mostraba la fotografía del año 1996 con el grafito de Sandino, mientras el otro ponía varias fotografías de los hombres sacadas el 19 de julio. La palabra Ex, que Salmerón había puesto en el texto delante de la Plaza de la Revolución, suscitó vivos comentarios. Esa acción fue documentada en un video que también forma parte de la exposición en las galerías Minoriten y que muestra a Salmerón repartiendo los carteles que provocan reacciones muy distintas incluso en los medios de comunicación locales, así como también la aventura de enfrentarse a personas que se sentían atacadas por esta acción.

(Fragmento de “Política, memoria y visualización en la obra de Ernesto Salmerón” de Wenzel Mraček)

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25 Aniversario de la Revolución Sandinista.

Distrubución de 5 mil posters el 19 de julio de 2007. Managua.

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“La seguridad del Estado”. Managua, 2000.


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“Marchante sin delantal”. Managua, 2000.

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“Paraiso Paradise”. Managua, 19th of July, 2000.

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“Salvacion”. Managua, July 19th, 2000.

Política, memoria y visualización en la obra de Ernesto Salmerón

Sunday, January 6th, 2008

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Censura en el Palacio NAcional. Managua, Agosto 2006.

Auras de Guerra
Política, memoria y visualización en la obra de Ernesto Salmerón

Wenzel Mraček
(Traducción: Sandra Ziagos, Revisión: Rosa Lorena Pereyra)
Noviembre 2007

Sobre el buque-transporte que trasladó el camión IFA – en cuyo parabrisas se deja leer El Gringo – al Arsenal de Venecia, se podía visualizar claramente el nombre Augusto. En la superficie de carga del camión fue transportado El Muro, un fragmento mural de dos toneladas de peso, extraído de la fachada de una casa colonial de la ciudad nicaragüense de Granada. El aporte de Ernesto Salmerón a la 52a Bienal de Venecia (2007) forma una parte más de su extenso proyecto Auras de Guerra, que había iniciado, ya en 1996 , con obras de fotografía y video, y cuyo desarrollo continúa bajo este mismo título desde el año 2003, en el que Salmerón volvió a Nicaragua después de terminar sus estudios en Colombia.

Adolfo Palma (guia historico) con Junior Perez (conductor y guia nocturno)
Viaje Managua-San Salvador. 2006.

Sobre el referido fragmento mural, El Muro, se encuentra, corroído ya por la acción del tiempo, un grafito del líder guerrillero nicaragüense Augusto César Sandino, al que, en realidad, ya sólo se lo puede identificar por el sombrero típico de ala ancha. Esa imagen fragmentada del líder liberal de la Guerra Civil nicaragüense de los años 1926 y 1927 ya había adquirido carácter de ícono ; pero es con la fundación del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) en el año 1962, con lo que, el personaje histórico de Sandino iba a convertirse en figura de identificación central de la revolución nicaragüense.

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Veterano de Guerra, Rigoberto López Mejía. 2007.


Así resulta que Auras de Guerra, el proyecto para la Bienal, consistía en una instalación que constaba tanto del camión como del pedazo mural con la imagen de un borroso Sandino, es decir, de elementos que mediante la combinación entre sí se convierten en metáfora para las difusas incorporaciones ideológicas del personaje histórico de Sandino – incluso respecto a los conflictos internos y las graves consecuencias políticas en el FSLN – y que Ernesto Salmerón describe del modo siguiente: “Coincidencias son la carne de este proyecto. Nacer, crecer, escapar, regresar – en un lugar aquí y allá. Augusto.”

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“La seguridad del Estado”. Retratos con Telón, 2000.

Además, la instalación en el Arsenal – la antigua base naval de Venecia – fue ampliada por un elemento performativo: Desmovilizado. Dos desmovilizados de la Guerra de los Contras “custodiaban” el camión y al mismo tiempo la icónica imagen de Sandino. El ex-soldado de la contra Don Rigoberto López Pérez y el ex-luchador del lado de los sandinistas Adolfo Palma Castro, simbolizaban con su presencia, en la presentación de las Auras de Guerra de Ernesto Salmerón, la insegura y todavía impredecible situación política y social de Nicaragua. Salmerón había conocido a los ex-soldados que anteriormente habían luchado uno contra el otro en una asociación de veteranos en Managua, en la que se organizaban y todavía se organizan los desmovilizados para llamar la atención pública sobre su situación. En la sociedad de la posguerra nicaragüense, así lo describe Salmerón, esas personas son tratadas como objetos inútiles, que, al estar sin empleo alguno y sin gozar de respaldo o ayuda estatal, quedan totalmente librados al azar. Lo importante dentro del margen del proyecto de Venecia son los destinos personales de estos protagonistas, ya que, según Salmerón, se veían obligados a participar en el conflicto armado por fuerzas que ellos mismos no lograron controlar, un conflicto, cuya causa y efecto no podían explicar.

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“Marchante sin delantal”. 2000.

Don Rigoberto creía que estaba aspirando al cargo de un conserje mientras fue reclutado forzosamente por la guardia civil del régimen de Somoza. Aldolfo Palma Castro, en cambio, participó en varios alzamientos del FSLN en el oeste del país hasta que, por último, perdió su brazo derecho.
Es la fuerza simbólica de la instalación y de la performance, que en la unión connotativa de los objetos, y sus guardias, evocan la memoria y la consciencia hacia la complicada situación, histórica y presente, de Nicaragua. El camión IFA El Gringo, por ejemplo, fue construído en la entonces República Democrática Alemana y llevado a Nicaragua dentro del margen de una acción solidaria durante la guerra de la contra. En él llevaron a los soldados sandinistas a los frentes de combate. Y hoy, en su superficie de carga, llevan la imagen de Augusto Sandino a la Bienal de Venecia. La pintura mural también marca un medio público de comunicación, – particularmente para la expresión de protesta –, del cual se sirve el pueblo en la historia reciente de Latinoamérica y especialmente de Nicaragua. Por tanto, los murales también refieren a un remedio que ya se puede considerar tradicional, o sea, el remedio del posicionamiento de una contra-pública, además de la influencia de los medios por la política.

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“Paraiso Paradise”. 2000.

En un ensayo con el título “La memoria es un campo minado” , sobre las Auras de Guerra de Ernesto Salmerón, la autora Virginia Pérez-Ratton menciona al histórico Victor Hugo Acuña, proveniente de Puerto Rico, quien no sólo en sentido figurado parte del hecho de que la historia – sobre todo la reciente – es comprendible, o sea, manifiesta. Acuña parte del hecho de que la historia se constituye también como una serie de objets trouvés. De tal modo introduce un término en la ciencia histórica, cuyo origen recurre al objeto encontrado de los dadaístas y surrealistas elegido por el artista y a menudo combinado con otros objetos, como por ejemplo en un collage. Siguiendo estas reflexiones, parecen plausibles la manera de trabajar y la estrategia de Ernesto Salmerón, que consisten en elegir los descritos objetos vinculados a la historia, relacionarlos entre sí y, más allá de las investigaciones históricas, presentarlos en una exposición mundial de artes plásticas en particular. Al mismo tiempo, Salmerón construye de esta manera un acto entre la iniciativa histórica, social y política y el vigor artístico que sobrepasa el contexto, correspondiente a una amplificación posterior del concepto de arte y a nuevas estrategias del arte contemporáneo frente al postmoderno.

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“Salvación”. 2000. 

Ernesto Salmerón nació en 1977 en Managua y terminó sus estudios de Comunicación Social en la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle en Cali, Colombia. Apoyado por profesores del ámbito de los medios audiovisuales, se concentró en las posibilidades que le ofrecía el documental, aunque él mismo y muchos de sus colegas no querían trabajar como periodistas. De este modo, como relata Salmerón, resultó una situación ideal, en la que uno podía ser científico social y de comunicación y, al mismo tiempo, hacer películas y videos. A ello hay que añadir también la fotografía en blanco y negro, mediante la cual intentó conservar en la memoria lo que estaba a punto de desaparecer. Logró conservar algo de su lejana Nicaragua, de su Nicaragua que se estaba despedazando. Algo de su revolución fracasada. La experiencia más importante en su exposición a los medios audiovisuales hizo Salmerón durante la elaboración de un trabajo de fin de curso dentro del margen de sus estudios, que estaba basada en la fotografía y en grabaciones de audio y video, bajo el título Muchachos de la Prensa. Justo con ese trabajo empezó también a ocuparse del tema de esta revolución perdida en Nicaragua. A continuación, siguió cursos de Video Experimental y de Guión.

Empezó a ir cada vez más a menudo a Nicaragua e inició la realización de una serie tripartita a la que dio el título Post-Post-Post Revideolución en Nicaragua. Durante el trabajo en ella decidió volver a Nicaragua para enfrentarse a la historia y para poder aceptar lo que es su Patria.
Con un grupo de artistas de video, Salmerón fundó E.V.I.L. (Ejército Videasta Latinoamericano / The Latin-American Video Army) con el propósito de producir obras audiovisuales independiente de los estándares y las exigencias de los medios de comunicación de masas, y también con la pretensión de poder experimentar con los tamaños, las técnicas de montaje y los contenidos. E.V.I.L. organizó en el año 2004 el primer workshop de video experimental en Nicaragua, cuyas producciones fueron publicadas en DVD.

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“Poster 25 Aniversario Revolución Popular Sandinista”. 2004. 5 mil ejemplares. 

A partir del año 1997, y en los años siguientes, Ernesto Salmerón, cada 19 de julio, el día de la Revolución, sacaba fotografías en blanco y negro de la gente en las calles de Managua, de las que, a continuación, iba a formarse el proyecto cada vez más amplificado Auras de Guerra. En el principio, no estaba contento con aquellas fotografías, ya que se parecían demasiado a las publicadas en los medios de comunicación masivos. Por tanto, decidió hacer uso de una artimaña y utilizó un telón oscuro, delante del cual pudieron presentarse los hombres como en una escenificación. Con ello, sin embargo, se sirvió conscientemente de un método tradicional dentro de la fotografía de retratos latinoamericana comercial, esto es sacar a gente delante de un telón que parece plisado y fuera de lugar. 16 de las fotografías se pueden ver en la exposición AURAS DE GUERRA: intervenciones dentro del espacio público revolucionario nicaragüense en las galerías Minoriten de la ciudad de Graz.

Esa serie de obras fotográficas sacada en el año 2000 en la antigua Plaza de la Revolución lleva, por lo demás, el título Retratos con Telón. Salmerón había prometido a los retratados entregarles las fotografías el 31 de julio, pero sólo cinco personas llegaron a la cita fijada.
Para el 25o aniversario de la revolución, el 19 de julio de 2004, Ernesto Salmerón había preparado 5000 carteles, de los que, por de pronto, logró colgar 3000 en el área de la nueva catedral de Managua y luego en la Plaza Juan Pablo II. Justo ese día fue publicado un acuerdo entre la iglesia católica y el FSLN bajo el mando de Daniel Ortega; lo que, entre otras cosas, provocó el hecho de que Ernesto Salmerón iba a estar confrontado con enormes obstáculos al momento de repartir los carteles. El cartel estaba impreso por ambos lados. Un lado mostraba la fotografía del año 1996 con el grafito de Sandino, mientras el otro ponía varias fotografías de los hombres sacadas el 19 de julio. La palabra Ex, que Salmerón había puesto en el texto delante de la Plaza de la Revolución, suscitó vivos comentarios. Esa acción fue documentada en un video que también forma parte de la exposición en las galerías Minoriten y que muestra a Salmerón repartiendo los carteles que provocan reacciones muy distintas incluso en los medios de comunicación locales, así como también la aventura de enfrentarse a personas que se sentían atacadas por esta acción.
El 4 de agosto de 2006, esas mismas fotografías – que se exponen ahora en Graz como cooperación del Instituto Afro-Asiático (Afro-Asiatisches Institut) con el Centro de Cultura de los Minoritas (Kulturzentrum bei den Minoriten) – hubieran sido presentadas junto con El Muro de Sandino y otras obras de las Auras de Guerra en una exposición en el Palacio Nacional de Cultura en Managua, pero el Ministerio de Cultura censuró y cerró la exposición. Poco después, Ernesto Salmerón participó con las mismas obras en la V Bienal Centroamericana en El Salvador y obtuvo el primer premio.

Durante su enfrentamiento crítico al presente y la historia de Nicaragua del siglo XX se mostró sobre todo la herramienta del video comparable a un cuaderno de apuntes, en el que él mismo se describe como individuo y, al mismo tiempo, como parte de un entorno socio-cultural . Según Salmerón, el video y la fotografía le facilitan el acceso a la memoria no institucionalizada, y, más importante todavía, de esta forma, puede presentar su propia manera de ver las cosas. Con presentaciones y la continuación, tanto del contenido, como la formal, del proyecto Auras de Guerra, para Ernesto Salmerón, el contexto artístico se convierte en un espacio de comunicación internacional a favor del discurso socio-político dentro y fuera de Nicaragua.

Wenzel Mraček
(Traducción: Sandra Ziagos, Revisión: Rosa Lorena Pereyra)
Noviembre 2007

Politik, Erinnerung und Visualisierung im Werk von Ernesto Salmerón

Saturday, January 5th, 2008

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Auras de Guerra
Politik, Erinnerung und Visualisierung im Werk von Ernesto Salmerón

Das Transportschiff, das den LKW der Marke IFA – mit an der Windschutzscheibe angebrachtem Namenszug El Gringo – ins Arsenal von Venedig brachte, trug den deutlich sichtbaren Namen Augusto. Auf der Ladefläche des LKW wurde El Muro transportiert, ein zwei Tonnen schweres Mauerstück, das aus der Fassade eines Kolonialhauses in Granada, Nicaragua, ausgebrochen worden war. Ernesto Salmeróns Beitrag zur 52. Biennale von Venedig (2007) ist ein weiterer Teil seines Langzeitprojektes Auras de Guerra, das er mit Foto- und Videoarbeiten schon im Jahr 1996 begann und das seit 2003, als Salmerón nach Abschluss seines Studiums in Columbien nach Nicaragua zurückkehrte, unter diesem Titel fortgeführt wird.

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Enrique Silva attaching the Wall on the IFA Truck for the travel. Managua, 2007.

Auf jenem Mauerstück, El Muro, befindet sich ein im Lauf der Zeit stark verwittertes Graffito des nicaraguanischen Guerillaführers Augusto César Sandino, das hier eigentlich nur mehr durch den typischen breitkrempigen Hut zu identifizieren ist. Diesem fragmentierten Bild des liberalen Führers im nicaraguanischen Bürgerkrieg der Jahre 1926 und 1927 haftet nachgerade der Charakter einer Ikone an , wie auch die historische Person Sandinos spätestens mit der Gründung der FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional, Sandinistische Nationale Befreiungsfront) 1962 zur zentralen Identifikationsfigur der Nicaraguanischen Revolution werden sollte.

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Puerto Limón, Costa Rica. Shipping El Gringo to Venice. 2007.
Das Biennale-Projekt Auras de Guerra bestand somit aus der Installation des LKW mit dem Mauerstück und dem undeutlichen Bild Sandinos, Elemente, die in ihrer Kombination zu einer Metapher für die diffusen ideologischen Vereinnahmungen der historischen Person Sandinos – auch hinsichtlich interner und politisch folgenschwerer Konflikte in der FSLN – werden und die Ernesto Salmerón als das Projekt maßgeblich bezeichnende Koinzidenzen beschreibt: „Geboren, aufgewachsen, geflüchtet und zurückgekehrt … an Orte hier und da. Augusto.“

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El Gringo, Arsenale di Castello, Venice, Italy. 2007.

Zudem wurde die Installation im Arsenal – Venedigs ehemaliger Flottenbasis – um ein performatives Element, Desmovilizado (militärische Abrüstung), erweitert. Zwei Veteranen aus der Zeit des Contra-Krieges „bewachten“ den LKW und damit das ikonische Bild Sandinos. Die ungewisse und nach wie vor unbestimmte politische und soziale Situation Nicaraguas symbolisierten der ehemalige Contra-Soldat Don Rigoberto López Pérez und der ehemalige Kämpfer auf Seiten der Sandinisten, Adolfo Palma Castro, durch ihre Anwesenheit während der Präsentation von Ernesto Salmeróns Auras de Guerra. Salmerón hatte die ehemals einander bekämpfenden Ex-Soldaten in einem Veteranenverband in Managua kennen gelernt, in dem sich ausgemusterte Kriegsteilnehmer organisieren, um auf ihre Situation aufmerksam zu machen. In der Nachkriegsgesellschaft Nicaraguas, beschreibt Salmerón die Lage, „werden diese Menschen wie überflüssige Objekte behandelt“, die ohne Beschäftigung oder staatliche Versorgung sich selbst überlassen bleiben.

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War Veteran in Managua. Roberto Huembes Market. June, 2007.

Wichtig im Rahmen des Venedig-Projekts sind die persönlichen Schicksale dieser Protagonisten: „Kräfte, die von ihnen selbst nicht kontrolliert werden konnten, zwangen sie in den bewaffneten Konflikt, dessen Ursache und Wirkung sie nicht erklären können.“ (Salmerón) Don Rigoberto glaubte, sich für eine Stelle als Hausmeister zu bewerben und wurde noch von der Nationalgarde des Somoza-Regimes zwangsrekrutiert. Adolfo Palma Castro dagegen nahm an mehreren Aufständen der FSLN im Westen des Landes Teil und verlor schließlich seinen rechten Arm.
Es ist die Symbolkraft von Installation und Performance, die in konnotativer Verbindung der Objekte und deren Bewacher Erinnerung und Bewusstsein gegenüber der vertrackten historischen und gegenwärtigen Lage Nicaraguas wecken. Der IFA-LKW El Gringo etwa wurde noch in der DDR gebaut und in einer Solidaraktion während des Contra-Krieges nach Nicaragua gebracht. Mit ihm wurden sandinistische Kämpfer an die Fronten transportiert. Nun brachte man auf seiner Ladefläche das Bild Augusto Sandinos zur Biennale nach Venedig. Und auch die Wandmalerei bezeichnet ein öffentliches Kommunikationsmittel – vornehmlich zum Ausdruck des Protests – dessen sich die Menschen in der jüngeren Geschichte Lateinamerikas und speziell Nicaraguas bedienen. Damit sind auch die Murales ein Verweis auf ein schon traditionell zu nennendes Mittel der Positionierung einer Gegenöffentlichkeit abseits politisch beeinflusster Medien.

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“Salvation”. Courtain Portraits. 2000.

In einem Essay mit dem Titel „Die Erinnerung ist ein Minenfeld“ , zu Ernesto Salmeróns Auras de Guerra, nennt die Autorin Virginia Pérez-Ratton den aus Costa Rica stammenden Historiker Victor Hugo Acuña, der nicht allein im übertragenen Sinn davon ausgeht, dass Geschichte – zumal jüngere – erfassbar, nämlich greifbar, sei. Acuña geht davon aus, dass sich Geschichte auch als eine Reihe von objets trouvés konstituiert. Damit führt er einen Terminus in die Geschichtswissenschaft ein, dessen Herkunft auf das gefundene Objekt der Dadaisten und Surrealisten rekurriert, das vom Künstler ausgewählt und vielfach mit anderen Objekten, etwa in einer Collage, arrangiert wurde. Entlang dieser Überlegung wird auch die Arbeitsweise und Strategie Ernesto Salmeróns plausibel, indem er die beschriebenen, historisch besetzten Objekte auswählt, sie miteinander in Beziehung setzt und, über die historische Recherche hinausreichend, auf einer Weltausstellung vornehmlich bildender Kunst präsentiert. Gleichzeitig vollzieht Salmerón so einen kontextübergreifenden Akt zwischen historischem, sozialem und politischem Engagement und künstlerischer Behauptung, entsprechend einer nachmaligen Erweiterung des Kunstbegriffs und neuen Strategien der Gegenwartskunst gegenüber der Postmoderne.

Ernesto Salmerón wurde 1977 in Managua geboren und absolvierte sein Studium an der School of Social Communication (Integrated Arts College) der Universidad del Valle in Cali, Kolumbien. Unterstützt durch Professoren aus dem Bereich der Audiovisuellen Medien, konzentrierte er sich auf Möglichkeiten des Dokumentarfilms, obwohl er und etliche seiner Kollegen nicht als Journalisten arbeiten wollten. So habe sich, erzählt Salmerón, eine ideale Situation ergeben, in der man Sozial- und Kommunikationswissenschafter sein und zugleich Filme und Videos machen konnte. Dazu kam noch die Schwarzweiß-Fotografie, mittels der er dachte festhalten zu können, was zu verschwinden drohte. „Ich konnte etwas von meinem fernen Nicaragua festhalten, mein Nicaragua, das in Stücke brach. Etwas von meiner gescheiterten Revolution.“ Seine wichtigste Erfahrung in der Auseinandersetzung mit audiovisuellen Medien erfuhr Salmerón mit der Erstellung einer Abschlussarbeit im Rahmen des Studiums, basierend auf Fotografie, Audio- und Filmaufnahmen, mit dem Titel Muchachos de la Prensa (Jungs von der Presse). Damit auch begann für ihn die Auseinandersetzung mit „dieser verlorenen Revolution“ in Nicaragua. Es folgten Kurse für Experimentelles Video und Drehbuch. Immer öfter fuhr er in der Folge nach Nicaragua und begann mit einer dreiteiligen Serie, die er Post-Post-Post Revideolución en Nicaragua nannte, während der er beschloss, nach Nicaragua zurückzukehren um sich „der Geschichte zu stellen und um akzeptieren zu können, was mein Heimatland ist“.

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“Paraiso Paradise”. Courtain Portraits. 2000.

Mit einer Gruppe von Videokünstlern gründete Salmerón E.V.I.L. (ejército videasta latinoamericano / The Latin-American Video Army) mit dem Ziel, unabhängig von Standards und Anforderungen der Massenmedien, audiovisuelle Arbeiten zu produzieren, auch mit dem Anspruch, mit Formaten, Schnitttechnik und Inhalten experimentieren zu können. E.V.I.L. organisierte im Jahr 2004 auch den ersten Workshop für experimentelles Video in Nicaragua, dessen Produktionen auf DVD publiziert wurden.

Seit 1997, und in den folgenden Jahren, machte Ernesto Salmerón jeweils am 19. Juli, dem Tag der Revolution, Schwarzweiß-Fotografien von den Menschen in den Straßen von Managua, woraus in der Folge das stetig erweiterte Projekt Auras de Guerra entstehen sollte. Zunächst war er mit diesen Aufnahmen nicht zufrieden, glichen sie doch zu sehr jenen, die in den Massenmedien publiziert wurden. Also entschied er sich für einen Kunstgriff und verwendete einen dunklen Vorhang, vor dem sich nun, wie in einer Inszenierung, die Menschen präsentieren konnten. Damit allerdings nahm er bewusst wiederum eine Methode auf, die in der kommerziellen Porträtfotografie Lateinamerikas Tradition hat, Menschen vor einem „faltigen und deplaziert wirkenden Vorhang“ abzulichten. 16 dieser Fotografien sind in der Grazer Ausstellung AURAS DE GUERRA: intervenciones dentro del espacio público revolucionario nicaragüense in den Minoriten-Galerien zu sehen. Diese Werkserie von Fotografien – aufgenommen im Jahr 2000 auf dem alten Platz der Revolution – trägt zudem den Titel Retratos con Telón (Porträts mit Vorhang). Salmerón versprach den Porträtierten damals, ihnen die Abzüge der Fotos am 31. Juli übergeben zu wollen, aber nur fünf Personen kamen zum vereinbarten Treffen.
Für den 25. Jahrestag der von ihm als „armselig“ bezeichneten Revolution, am 19. Juli 2004, hatte Ernesto Salmerón 5000 Plakate drucken lassen und es gelang ihm, 3000 davon zunächst im Bereich der neuen Kathedrale von Managua und darauf auf dem Platz Johannes Pauls II. zu affichieren. Genau an diesem Tag wurde ein getroffenes Abkommen der katholischen Kirche und der FSLN unter Daniel Ortega veröffentlicht, mit ein Grund für massive Behinderungen, denen sich Ernesto Salmerón beim Verteilen der Plakate ausgesetzt sehen sollte. Das Plakat war beidseitig bedruckt: Eine Seite zeigte jene Fotografie aus dem Jahr 1996 mit dem Graffito Sandinos, die andere eine Reihe jener Fotografien, die Menschen am 19. Juli 2000 zeigten. Für Aufregung sorgte das Ex, das Salmerón vor die Ortsangabe plaza de la revolución gesetzt hatte. Diese Aktion wurde in einem Video festgehalten, das ebenfalls Teil der Ausstellung in den Minoriten-Galerien ist, und das Salmeròn zeigt, wie er die Plakate verteilt, die unterschiedliche Reaktionen auch bei den lokalen Medien provozieren wie auch das „Abenteuer“, als er sich Personen stellte, die sich durch diese Aktion angegriffen fühlten.
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Am 4. August 2006 sollten ebendiese Fotografien – die nun in Kooperation des Afro-Asiatischen Instituts mit dem Kulturzentrum bei den Minoriten in Graz gezeigt werden – zusammen mit der Sandino-Mauer El Muro und weiteren Arbeiten aus Auras de Guerra in einer Ausstellung des Nationalpalastes der Kultur in Managua präsentiert werden. Das Kulturministerium zensurierte und schloss die Ausstellung noch am Eröffnungstag. Gleich darauf nahm Ernesto Salmerón mit denselben Exponaten an der V. Zentralamerikanischen Biennale in El Salvador teil und wurde mit dem Ersten
Preis ausgezeichnet.

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Im Lauf seiner kritischen Auseinandersetzung mit Gegenwart und Geschichte Nicaraguas im 20. Jahrhundert erwies sich vor allem das Werkzeug Video „vergleichbar einem Notizbuch“, in dem er sich selbst als Individuum und zugleich Teil eines sozio-politischen Umfeldes beschreibt. „Video und Fotografie ermöglichen mir den Zugang zu nicht-institutionalisierter Erinnerung und – wichtiger noch – damit kann ich meine eigene Sicht der Geschichte darstellen.“ Mit Präsentationen und inhaltlicher wie formaler Fortführung des Projektes Auras de Guerra wird der Kunstkontext für Ernesto Salmerón zu einem internationalen Kommunikationsraum für den sozio-politischen Diskurs innerhalb und außerhalb Nicaraguas.

Wenzel Mraček
November 2007